lunes, 9 de junio de 2008

Una película vieja

Hoy mientras asistía a un reportaje del tándem Areces/Salomone en TN, a la administradora del hotel donde Charly García desplegó su repetido show de desbordes, me dio ganas de escribir este post.

Los reporteros insistían e insistían sobre detalles escabrosos, pero la reporteada, una chica joven, no dio el brazo a torcer y siguió con una conducta anti-amarilla. Llegado el resumen de no me acuerdo qué media hora, por las dudas al titulo de Charly, lo inflaban un poco más.

Bueno, que en TN y en otros medios hagan lo que quieran. No es de eso de lo que quiero hablar.

Considero a Charly García uno de los más grandes músicos de nuestro país.

Ahora bien:

Si Ud. o yo, mortales comunes y silvestres, sin rango de estrellas, a nosotros nos conocen unos cuantos y parte de la familia… vamos a un hotel y hacemos desmanes, nos meten en cana. Nos hacen un juicio sumarísimo y seguramente nos condenan con el máximo posible de la pena.

Si osásemos atacar a un fotógrafo aunque sea del más inmundo y execrable programa de chimentos, seguro vamos bien en cana.

Ahora bien, ¿Es un rapto de originalidad creativa que los sub-humanos no podemos vislumbrar, hacer mierda dos habitaciones de un hotel?

Porque a lo mejor García sigue adelantándose a su época (como siempre hizo en lo artístico) y de una obra de arte de magnitud nos estamos perdiendo los sub-humanos que oficiamos de espectadores.

Quizás dentro de un tiempo, se construyan hoteles para ser destruidos por “iluminados” y ese sea el espectáculo.

Estoy medio enredado (menos mal que ya les conté que escribo como pienso, a borbotones), entre la búsqueda de morbo de la pareja de TN y el hecho Charly de nuevo provocando quilombo.

No me interesa si el entorno del músico le exige más de lo que puede dar, si lo expone a que estos episodios se sigan produciendo.

Pero nadie se atreve a decir que habría que someterlo a una sanación, cualquiera que ésta sea?

Nadie piensa que miles de adolescentes están viendo como el “idolo de sus padres” pasa por la vida haciendo desmanes aparte de maravillosa música?

Cuando alguno de ellos (sub-humanos) intente lo mismo, va a ir preso o será internado sin miramientos.

¿Por qué Charly no? ¿Por qué lo dejan repetir? ¿Tan solo está, que nadie de su “entorno” se pone las pilas y hace algo por él?

¿No están hartos de ésta película?

Yo sí.



Hasta hoy, 700781 personas votaron
por un TREN para TODOS.

jueves, 5 de junio de 2008

Dos caritas. Un miedito.


No soy justo. Me olvidé de D´elía. Si Castells en un punto me divierte con su incoherencia, D´elía me da un poco de miedito, no él en sí mismo... El miedito viene más que nada por verlo sentado frecuentemente tan cerca de nuestra presidenta. No sé. ¿Me estaré volviendo paranoico?
No es vida.

¿Bailando por el campo? Cualquiera...

Diálogos:

-¿Castells y su troupe piquetera solidarizados con “los del campo”?

-Todo sea por aparecer en los medios… ¿o te olvidás de Bailando por un ridículo 2007?

-Tenés razón. Salvo que lo hagan de onda…

-¡Vamos! Hoy Castells solidario con los pools sojeros. ¿Te lo imaginás después de que arreglen con el gobierno, buscando apoyo en la rural para los desocupados? ¿O Castells olvida que los terratenientes argentinos son los que más lo desprecian? ¿O querrá formar parte del nuevo partido político agroganadero? La primer patada en el culo que le dan, lo destierra.

-Entonces no lo entiendo.

-Entendelo, Claudio, esto es cualquiera.

-Tenés razón. Cualquiera.




Van casi 700000 firmas por un tren para todos en menos de un mes de campaña. Sentite parte. Firmá.


martes, 3 de junio de 2008

Y... ¿dónde está el Congreso?

No me diga nada. Debo ser un jodido. Uno de esos monjes rojos que "piensan feo", un subversivo, un desestabilizador de la democracia que tanto nos costó conseguir...
Todo lo que quiera. Pero yo me pregunto lo del título del post.
Soy un convencido de que el voto es LA herramienta que tenemos para elegir a nuestros gobernantes. Ahora bien, fuera del ejecutivo, ¿Alguno de ustedes me puede citar de memoria la lista de diputados por el distrito de residencia?
No pido más: sólo los de su localidad.
cri cri cri cri
Me lo suponía.
Les propongo otro ejercicio: ¿Qué proyectos trascendentales está debatiendo nuestro Congreso Nacional?
No me haga trampa. Aparte de las iniciativas del poder ejecutivo.
No hablemos de dietas, de viáticos, de desarraigo. Tampoco de los trascendentales proyectos como el de declaración de la localidad de Sarampa Capital Nacional del Guanaco en Celo.
Hablemos de compromiso para con el pueblo que los votó.
Nuestros diputados y senadores no tienen vergüenza.
Yo, tengo vergüenza ajena.
No es vida.






Sarampa es ficticio, no lo busques en el mapa. La fiesta de los guanacos en celo puede darse, quizás en el Salón de las Gárgolas de nuestro palacio legislativo. ¿Quién sabe? Con tanta hormona suelta dando vueltas al pedo por ahi dentro... Hablo en general. Hablo de sensaciones. A quien le caiga el sayo, que se lo ponga.



lunes, 2 de junio de 2008

Un poco más grandes

Fue todo un acontecimiento: Mi primer viaje SOLO en colectivo. No se crean que hice el recorrido del 60 de Tigre a Constitución. Para nada. Apenas hasta la casa de mi abuela paterna… un viaje de 15 minutos como máximo.

Pero para mis 10 años tenía otra connotación. Me estaba haciendo grande.

El trayecto lo había hecho mil y una veces acompañado de la familia o de mi viejo. Lo sabía más que de memoria.

Sobrevinieron a esta gesta diferentes aprendizajes. Vale aclarar que éramos muchos primos y que, entre ellos, yo no formaba parte de los elegidos por la abuela. Por eso me tuve que conformar contando el suceso a unas tías y primos que vivían en la casa, ya que cuando fui a ver a la abuela, ésta (lo recuerdo como si hubiese sido ayer) se hizo la dormida.

Encima diez minutos después apareció mi viejo que se había tomado el siguiente colectivo.

Estuvo mal el viejo… tendría que haber tomado un taxi y decirle, como en las pelis: -Siga a ese colectivo. Habría sido lo mismo de humillante pero con un toque de prestigio.

Pero no. Se tomó el de atrás y no tuvo necesidad de indicarle el camino.

De todas formas éstas son lucubraciones que hace uno de grande. Por el año 69, yo estaba feliz con mi certificado de un “poco más grande”.

Y así se sucedían los días y apareció la primera ida al cine del barrio con un amigo de mi edad sin un adulto cerca. Otra aventura. Y el cine, como omnipresente.

En Mataderos, cuando yo era chico (pleistoceno superior), había tres cines.

El Alberdi, El Oliden y El Plata.

El más lindo era El Plata, que daba los estrenos nacionales (Sandro, Los Campanelli, etc.).

En el Alberdi (segundo en la escala edilicia) daban pelis con subtítulos o para mayores de 14 o 18. En el Oliden (ya entonces a punto de desaparecer en manos de los curas de la iglesia San Vicente de Paul), daban películas de segunda. Casi no recuerdo a este cine por dentro.

La primera vez fue al Plata. Si no me equivoco un veraneo de los Campanelli… (Bueno, no pongan esa cara… los domingos al mediodía en la tele eran número puesto).

Fui con Tito, compañero de clase y amigo del barrio.

Aparte de las mil y una recomendaciones de la vieja, nos dieron la plata hasta para comernos una pizza en El Cedrón. Para nosotros ya era más que un acontecimiento. Era lo máximo. Así lo vivíamos.

Pasó el tiempo y con una vecina y amiga apenas dos años mayor, fuimos al Gran Rivadavia, de Floresta… lo que suponía también el viaje en colectivo. Ya no hubo plata para la pizza, pero sí una bolsa con medio kilo de caramelos sugus.

No recuerdo la peli. Ni me importa. Lo que tengo en la mente eran nuestras manos casi entrelazadas dentro de la bolsa de caramelos. Lo más parecido a una caricia. Y Nelly aun hoy es verdaderamente bella. A ninguno de los dos nos gustaban los de eucalipto, así que en la oscuridad del cine no se distinguía el color del envoltorio. Teníamos que probarlos. Si resultaban ser de eucalipto, eran convenientemente desechados volando hacia la pantalla del cine. Qué intrépidos. Cómo nos reíamos…

El atractivo especial del Cine Alberdi era que mi tío Mario era el acomodador. Y aquí aparece otro personaje que un poquito me marcó para bien.

Porque verlo un poco liberado de la disciplina que imponía en su casa la tía Irma, era (para mí) fantástico. Era uno más de nosotros. (ya íbamos en patota). Más de una vez nos dejó pasar sin entrada, lo que para nosotros era como haber conquistado la cima del Aconcagua.

¡El tío Mario! Un porteño de ley por ese entonces, charlaba con nosotros de igual a igual. Algo que los padres de uno no se permitían, pues guardaban algo de distancia, para no ser fagocitados por sus propios hijos.

Recuerdo con mucha ternura al Tío Mario. Y con admiración.

Pero hubo otros cines. Se los cuento en la próxima.




El de la foto es El Plata, en la actualidad, si bien recuperado para la ciudad, como inmueble, aun sigue esperando su futuro prometido de centro cultural .