
Uno puede entender que los tiempos cambian. Uno debe convivir con eso. Y está bien. Lo que deberíamos hacer como adultos, en todo caso, es tomar o desechar los cambios que nos plazca.
Como adultos.
Lo que no podemos avalar es la corriente que lleva a nuestros hijos a saltear etapas de la vida. Debemos ser nosotros, como adultos los que elijamos por ellos. Es nuestro deber.
Lo que no podemos permitir es hacernos cómplices de estas corrientes, pues -en el fondo- sabemos que no harán otra cosa que perjudicarlos.
Me dió asco, sinceramente, presenciar algunas actuaciones de niños en uno de los programas del picasesos de la tv vernácula.
Niños y niñas de 7 a 11 años, haciendo de grandes. Maquillados y disfrazados de adultos "cool", imitando movimientos y cadencias -de tinte casi lascivo- de adultos calenturientos.
Imitando movimientos y "figuras" que no deberían entrar en su rango de comprensión, sólo por no ser necesario, por no aportar nada sano para su normal crecimiento de niños.
Debo repetir que no soy un mojigato, que soy consciente de los tiempos que corren, pero de ahí a avalar este tipo de comportamiento, hay siglos luz de distancia.
Como padres, deberíamos tener la capacidad de convencer a nuestros hijos de que hay un momento para todo y que lo mejor que puede pasarles en toda su vida es haber tenido una niñez feliz.
Sería un gran paso. Convencerlos que aparecer en la caja boba no es la única forma de tener éxito en la vida, machacarles una y otra vez sobre el no saltear etapas y -fundamentalmente- que para triunfar en cualquier disciplina se necesita esfuerzo, estudio y dedicación.
En fin, que no todo es aparecer en tv.
Como adultos.
Lo que no podemos avalar es la corriente que lleva a nuestros hijos a saltear etapas de la vida. Debemos ser nosotros, como adultos los que elijamos por ellos. Es nuestro deber.
Lo que no podemos permitir es hacernos cómplices de estas corrientes, pues -en el fondo- sabemos que no harán otra cosa que perjudicarlos.
Me dió asco, sinceramente, presenciar algunas actuaciones de niños en uno de los programas del picasesos de la tv vernácula.
Niños y niñas de 7 a 11 años, haciendo de grandes. Maquillados y disfrazados de adultos "cool", imitando movimientos y cadencias -de tinte casi lascivo- de adultos calenturientos.
Imitando movimientos y "figuras" que no deberían entrar en su rango de comprensión, sólo por no ser necesario, por no aportar nada sano para su normal crecimiento de niños.
Debo repetir que no soy un mojigato, que soy consciente de los tiempos que corren, pero de ahí a avalar este tipo de comportamiento, hay siglos luz de distancia.
Como padres, deberíamos tener la capacidad de convencer a nuestros hijos de que hay un momento para todo y que lo mejor que puede pasarles en toda su vida es haber tenido una niñez feliz.
Sería un gran paso. Convencerlos que aparecer en la caja boba no es la única forma de tener éxito en la vida, machacarles una y otra vez sobre el no saltear etapas y -fundamentalmente- que para triunfar en cualquier disciplina se necesita esfuerzo, estudio y dedicación.
En fin, que no todo es aparecer en tv.



