domingo, 6 de noviembre de 2011

Unas fotos

La de los abuelos en la playa, los quince de Euge, el casamiento de tía Laura, ésas; y algunas más. No le quedaban muchas. Pero las atesoraba como si fuesen, bueno... ¡eso! un tesoro.

Las primeras lágrimas no tardaron en aparecer, dejando un surco marrón a su paso. El polvo aun ejercía su influencia.

No eran sólo las fotos... era la ropa, la suya propia y la de Andrés. No una muda: toda la ropa. Los libros, los cd´s, los muebles, el equipo, la tele... el lavarropas, la heladera... los recuerdos de sus padres. Los papeles... las plantas...
Una tragedia.

Las horas transcurrían y nadie se hacía cargo de nada. Daniela no tenía adonde ir. Ni ella ni Andrés tenían familia en Buenos aires. No había podido avisarle. En el apuro se le quedó el celular en su casa. Y del número de su esposo ni se acordaba, que para eso están hechos los número de los celulares, para que nadie los recuerde.

De pronto vio su rostro reflejado en una vidriera y un poco a su derecha, la única persona con la que había trabado trato a lo largo de los seis meses desde que habían comprado el departamento. La cara de la mujer la terminó de horrorizar. Desencajada, con la mirada perdida.

¿Qué vas a hacer, Daniela? Andrés llega en tres días..
¿Qué vas a hacer, Daniela?



(Continúa mañana)

jueves, 27 de octubre de 2011

Macabro hallazgo


Fue anoche, muy tarde, mientras revisaba mi viejo baúl. Voy a tener que cambiar de hábitos, ésto no es muy sano que digamos... Otro viejo vinilo. No es vida.

miércoles, 26 de octubre de 2011

Prisión perpetua


Le guste o no a quien le guste o no, ahora, Alfredito se te va a borrar definitivamente esa excecrable sonrisa semimontada.
Justo un día antes del aniversario que no debería ser.
¡Fuerza Argentina!
Hoy más que nunca:
¡Es vida!

jueves, 18 de agosto de 2011

Aniversario impensado


Cumplo un año sin fumar. Consumía más de dos atados diarios. Costó mucho menos de lo que esperaba. Aunque a veces, sueño que le pido a ogtra persona que me enseñe a fumar o cosas por el estilo.

Din ir más lejos, hace un par de días estaba viendo una peli muy atento. En un momento uno de los personajes sale a una especie de porche y enciende un cigarrillo, aspira fuerte, retiene el aire en los pulmones y exhala. Quince segundos después, me encontré buscando el cigarrillo que había empezado. Por supuesto, no había tal cigarrillo, era simplemente una sugestión. Una de esas trampas que nos pone delante nuestro el vicio.

Así que no me vengan con que es jodido y qué se yo cuanto, es sólo cuestión de animarse.
Por cierto, no me volví un anti-cigarrillo fanático.
Es vida.