Nuestra solidaridad con los trabajadores de LS83TV Canal 9.
lunes, 30 de junio de 2008
domingo, 29 de junio de 2008
¿Me ayudan?
Que estamos cada día más deshumanizados, no me cabe duda. Pero hay ciertas historias que realmente me sobrepasan. Desde hace unos días que trato de hilvanar ésta que quiero contarles, para ser bien claro. Pero –invariablemente- termino siempre con un nudo en la garganta y las palabras.
A ver:
Ya les presenté a Tucky. Su papá, cuenta que él quiere empezar a “arreglárselas solo” y que su afán es hacer buenos amigos. Por eso cuando unos adolescentes vecinos de General Deheza, vecinos de muy cerquita, de unas cuadras, lo invitaron a una fiesta, Tucky no dudó.
Cuando llegó a la casa de sus nuevos amigos, fue el blanco de las “bromas”.
Hasta que éstas pasaron a mayores: Uno de los chicos le roció bencina en sus jeans y otro le prendió fuego. Hay más. Como pudo y gracias a que en esa casa había una piscina, se tiró al agua, entre las risas de todos los concurrentes.
Uno de éstos, lo sacó del agua y lo llevó en auto hasta su casa.
Tucky se la seguía aguantando. Hasta que ya acostado, comenzó a gritar porque el dolor de las quemaduras en sus piernas era imposible de disimular.
Su padre lo llevó al hospital.
Esto sucedió el 2 de abril en General Deheza, pueblo sojero si los hay.
Demás está decir que los adolescentes que intentaron quemar vivo a Diego eran de familias “bien” de esa localidad.
Hace unos días el juez de menores que intervino en la causa, José Varela Geuna de Río Cuarto, ordenó que cuatro jóvenes tengan que cumplir tareas comunitarias, por otra parte, también solicitó que los agresores reciban asistencia psicológica y, uno de ellos, deberá cumplir una interconsulta psiquiátrica. Además, los cuatro padres de dos de los adolescentes deberán realizar terapia familiar y recibir asistencia psicológica.
Consultado por los medios el Juez Varela Geuna aclaró: "Lo que se dispuso no es una sanción ni un castigo, sino que, tras un abordaje con los equipos técnicos, se entiende que lo mejor para el desarrollo integral de estos jóvenes en conflicto con la ley penal es buscar una concientización".
Estoy siendo muy prudente. No he calificado, trato de no ofuscarme, pero: ¿Solamente yo pienso que esta sentencia es una burla?
¿Soy muy necio por pretender que esos padres y nenes “bien” escarmienten y tomen real conciencia de que no estamos en la época feudal y que hijoputeces cómo esta no deberían suceder?
Me da vergüenza el juez Varela Geuna, me da vergüenza, indignación y ganas de encarcelar a los padres de esos nenes “bien”.
¿Y si la cosa hubiese sido al revés? Si el daño lo hubiese causado un grupo de chicos de clase baja a uno de estos adolescentes “bien”, el castigo (porque se impone un castigo) hubiese sido tan magnánimo?
Escuchar las declaraciones del padre de Diego a una radio y la serenidad con la que las vierte, es algo que me hace pensar aun más.
“La medida va a servir para que tomen conciencia y reeduquen ciertas cosas que es necesario que ellos lo sepan", sostuvo el hombre en declaraciones a radio Mitre 810.
A Tucky le cuesta superar lo vivido, no sólo porque curar las heridas de las piernas y evitar que se le infectaran le llevó más de un mes, sino porque "se tiene que manejar solo", según explicó su padre. "Él sigue en su afán de hacer amigos", agregó.
Ayúdenme a pensar, a entender. Por favor.
A ver:
Ya les presenté a Tucky. Su papá, cuenta que él quiere empezar a “arreglárselas solo” y que su afán es hacer buenos amigos. Por eso cuando unos adolescentes vecinos de General Deheza, vecinos de muy cerquita, de unas cuadras, lo invitaron a una fiesta, Tucky no dudó.
Cuando llegó a la casa de sus nuevos amigos, fue el blanco de las “bromas”.
Hasta que éstas pasaron a mayores: Uno de los chicos le roció bencina en sus jeans y otro le prendió fuego. Hay más. Como pudo y gracias a que en esa casa había una piscina, se tiró al agua, entre las risas de todos los concurrentes.
Uno de éstos, lo sacó del agua y lo llevó en auto hasta su casa.
Tucky se la seguía aguantando. Hasta que ya acostado, comenzó a gritar porque el dolor de las quemaduras en sus piernas era imposible de disimular.
Su padre lo llevó al hospital.
Esto sucedió el 2 de abril en General Deheza, pueblo sojero si los hay.
Demás está decir que los adolescentes que intentaron quemar vivo a Diego eran de familias “bien” de esa localidad.
Hace unos días el juez de menores que intervino en la causa, José Varela Geuna de Río Cuarto, ordenó que cuatro jóvenes tengan que cumplir tareas comunitarias, por otra parte, también solicitó que los agresores reciban asistencia psicológica y, uno de ellos, deberá cumplir una interconsulta psiquiátrica. Además, los cuatro padres de dos de los adolescentes deberán realizar terapia familiar y recibir asistencia psicológica.
Consultado por los medios el Juez Varela Geuna aclaró: "Lo que se dispuso no es una sanción ni un castigo, sino que, tras un abordaje con los equipos técnicos, se entiende que lo mejor para el desarrollo integral de estos jóvenes en conflicto con la ley penal es buscar una concientización".
Estoy siendo muy prudente. No he calificado, trato de no ofuscarme, pero: ¿Solamente yo pienso que esta sentencia es una burla?
¿Soy muy necio por pretender que esos padres y nenes “bien” escarmienten y tomen real conciencia de que no estamos en la época feudal y que hijoputeces cómo esta no deberían suceder?
Me da vergüenza el juez Varela Geuna, me da vergüenza, indignación y ganas de encarcelar a los padres de esos nenes “bien”.
¿Y si la cosa hubiese sido al revés? Si el daño lo hubiese causado un grupo de chicos de clase baja a uno de estos adolescentes “bien”, el castigo (porque se impone un castigo) hubiese sido tan magnánimo?
Escuchar las declaraciones del padre de Diego a una radio y la serenidad con la que las vierte, es algo que me hace pensar aun más.
“La medida va a servir para que tomen conciencia y reeduquen ciertas cosas que es necesario que ellos lo sepan", sostuvo el hombre en declaraciones a radio Mitre 810.
A Tucky le cuesta superar lo vivido, no sólo porque curar las heridas de las piernas y evitar que se le infectaran le llevó más de un mes, sino porque "se tiene que manejar solo", según explicó su padre. "Él sigue en su afán de hacer amigos", agregó.
Ayúdenme a pensar, a entender. Por favor.
Foto: Diego Tucky Scipioni y su padre, José, mostrando las zapatillas quemadas y restos del jean. (La voz del interior)
Tucky
Les presento a Diego Scipioni. Lo apodan Tucky. Tiene 23 años, novia y una familia que lo ama. Además tiene un pequeño retraso madurativo.
Tucky es buen estudiante, tiene enormes ansias de superación y un gran corazón.
Tucky, como cualquiera de nosotros necesita ser querido, ser reconocido. Y quiere tener amigos.
Vive en General Deheza, en nuestra provincia de Córdoba. Un lugar cuyo nombre nos remite a noticias de los últimos tiempos, donde la soja se transformó en el tema inflatable en cualquier reunión de argentinos.
Quería presentárselos.
Más tarde les voy a contar más cosas de Diego Scipioni.
Foto: La voz del interior
miércoles, 25 de junio de 2008
Murió otro actor argentino
martes, 24 de junio de 2008
Un país de verdad
Mientras leía esta nota de Clarín, pensé en escribir un post indignadísimo.
Pero hoy a la mañana nuestro amigo Gato Vagabundo en su blog se me adelantó, aunque sólo con el link a la misma. El Gato nos quiere hacer pensar. ¡Qué rápido es todo en Internet!
Ahí nomás le contesté y verde de la envidia por habérseme adelantado, me quedé tomando mate compulsivamente hasta que mi hermana me avisó que la pava estaba vacía hace rato.
Otra, en su lugar, me hubiese filmado para –por lo menos- declararme insano con justa causa. Pero Lucía, aparte de generosa, está inmunizada a mi estulticia. Lo tomó como otro síntoma de mi diarrea cerebral y siguió de largo.
No tuve más remedio que ponerme a pensar. Y (a veces) ése es el peor remedio. Sobre todo porque inmediatamente escribo lo que pienso y lo publico sólo para torturarlos.
La nota de Santoro es muy clara.
Y quiero que esta también lo sea.
Porque tengo una propuesta bastante fácil de realizar y que podría significar el principio de un cambio de verdad para el país.
A ver:
Que el gobierno empiece a cruzar la información de AFIP, Min. de trabajo, Anses, etc. Para lograr que estos sátrapas poderosos no puedan ocultar ni silos, ni bolsas, ni personal…
Que si quieren obtener ganancias sepan que van a tener que ser empresarios en serio. Que van a tener que tributar.
Que el gobierno impulse a los sindicatos a que fiscalicen el trabajo en negro.
Que alguien calcule cuánto personal se necesita para cada gramo de soja y que contraste con las planillas de exportación.
Que ofrezca menos retenciones a más personal en blanco.
Pero con cifras reales.
Y así en todo, en el campo, en la industria, en la bolsa.
No tenemos impuestos a las ganancias a las transacciones de la bolsa, pero tenemos un impuesto retrógrado como el IVA, que pagamos todos, sin excepción…
No debe ser tan difícil. Es hacer cumplir la ley.
Pero claro, eso sería pensar para adelante, para las futuras generaciones, no para un mandato.
¿Alguna vez existirá la decisión política de hacer algo así? O seguiremos pensando en trenes bala que van a la estrtrosfrera* para llegar en media hora a Hawaii?
No me contesten.
Soy un iluso.
Pero hoy a la mañana nuestro amigo Gato Vagabundo en su blog se me adelantó, aunque sólo con el link a la misma. El Gato nos quiere hacer pensar. ¡Qué rápido es todo en Internet!
Ahí nomás le contesté y verde de la envidia por habérseme adelantado, me quedé tomando mate compulsivamente hasta que mi hermana me avisó que la pava estaba vacía hace rato.
Otra, en su lugar, me hubiese filmado para –por lo menos- declararme insano con justa causa. Pero Lucía, aparte de generosa, está inmunizada a mi estulticia. Lo tomó como otro síntoma de mi diarrea cerebral y siguió de largo.
No tuve más remedio que ponerme a pensar. Y (a veces) ése es el peor remedio. Sobre todo porque inmediatamente escribo lo que pienso y lo publico sólo para torturarlos.
La nota de Santoro es muy clara.
Y quiero que esta también lo sea.
Porque tengo una propuesta bastante fácil de realizar y que podría significar el principio de un cambio de verdad para el país.
A ver:
Que el gobierno empiece a cruzar la información de AFIP, Min. de trabajo, Anses, etc. Para lograr que estos sátrapas poderosos no puedan ocultar ni silos, ni bolsas, ni personal…
Que si quieren obtener ganancias sepan que van a tener que ser empresarios en serio. Que van a tener que tributar.
Que el gobierno impulse a los sindicatos a que fiscalicen el trabajo en negro.
Que alguien calcule cuánto personal se necesita para cada gramo de soja y que contraste con las planillas de exportación.
Que ofrezca menos retenciones a más personal en blanco.
Pero con cifras reales.
Y así en todo, en el campo, en la industria, en la bolsa.
No tenemos impuestos a las ganancias a las transacciones de la bolsa, pero tenemos un impuesto retrógrado como el IVA, que pagamos todos, sin excepción…
No debe ser tan difícil. Es hacer cumplir la ley.
Pero claro, eso sería pensar para adelante, para las futuras generaciones, no para un mandato.
¿Alguna vez existirá la decisión política de hacer algo así? O seguiremos pensando en trenes bala que van a la estrtrosfrera* para llegar en media hora a Hawaii?
No me contesten.
Soy un iluso.
(*) Vean las caras de los nenes de Tartagal:
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