domingo, 28 de septiembre de 2008

Una vez más: GRACIAS

Se fue un gran actor


Con diez nominaciones a los Oscar y tres estatuillas en su mano, fue uno de los actores más populares y rentables de Hollywood. Dos de sus más populares películas fueron Butch Cassidy y Sundance Kid y El golpe, ambas junto a Robert Redford.

También se hizo conocido como filántropo, corredor de autos, activista político de izquierda y magnate de una empresa de alimentos por la cual alguna vez aseguró que su aderezo para ensaladas le reportó más dinero que el cine.

Había nacido en Cleveland (Ohio) el 26 de enero de 1925 en el seno de una familia conformada por un padre de origen judío-alemán y madre católica con raíces húngaras.

Fue un sex-symbol del cine hollywoodense. Su último trabajo fue prestar la voz a uno de los automóviles animados de Cars en 2006. Ganó dos Oscar honoríficos y uno en 1987 como Mejor Actor por su papel en El color del dinero, de Martin Scorsese.

Era Paul Newman.

Fuente: El argentino


viernes, 26 de septiembre de 2008

Con los pibes, no.


Cuando el estupor ante una noticia me supera, lo único que me calma es la posibilidad de resaltarlo, de comunicarlo, de multiplicar esa información. Es mi manera de hacer algo.

Porque muchas noticia pasan de largo entre tanto
antonini suelto.



Hace unos días en el programa "Las 40" de Mona Moncalvillo en am870, la radio pública, hicieron una nota sobre lo que están recibiendo como dieta los alumnos de las escuelas de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.



Leche intomable, no soluble, de un color amarillo raro, de un gusto pésimo. Un informe del INTI dice que es literalmente INTRAGABLE.



Ahora la
trisoja algo que es francamente espantoso (Les juro que lo probé y soy bastante creativo coninado...) y que no estimula ni un poco a los chicos sobre todo.



Lo enfermante es que según esa nota de la radio pública, ahora confirmada en ésta nota de Página/12, la cápita para la alimentación de los escolares aumentó de 5,40, a principios de año a 7,20, en estos días.



Macri es empresario.

Trisoja es una marca comercial.

De una empresa.

¿Asociamos libremente?


Por favor que alguien HAGA ALGO.



Foto: Página/12





Las 10 películas que hay que ver antes de morir // Justificaciones 5



PIZZA, BIRRA, FASO


Porque inauguró el Nuevo Cine Argentino, poniendo en el tapete a uno de los mejores directores de la actualidad en nuestro país a pesar de haber co-dirigido la que nos ocupa: Israel Adrián Caetano (mucho le debe “Bolivia” a la mirada de esta película). Porque está filmada “feo”, con grano, con evidentes desprolijidades, acompañando la forma al contenido sórdido de lo marginal en Buenos Aires. Porque nos hizo conocer al Obelisco por dentro. Por el malogrado Anglada, gran actor, confinado a hacer “de marginal”. Porque es cruda, dura, no le da concesión alguna ni a la historia ni al espectador (es difícilmente olvidable la secuencia del robo al “sin piernas”).




RASHOMON


Porque es la obra señera de “los puntos de vista”. Por sus imágenes mágicas, hipnóticas. Por su impecable fotografía. Por el gran Toshiro Mifune, por el gran Akira. Porque adapta a Akutagawa y nos hace recordar que hay que leerlo. Por, incluso, una razón menor: fue el primer Oscar a una película de habla no inglesa. Porque es un Kurosawa en todo su esplendor.




Raúl Bellomusto

Crítico Invitado, desde exteriores.


martes, 23 de septiembre de 2008

¿Y a qué va a Sarampa?

Contratado por una empresa encargada de la capacitación del personal del Banco de la Nación Argentina en D.O.S., Word 5.0, CCMail y rudimentos de red para el Proyecto Centenario (Sí, el del affaire IBM-Banco Nación) y después de haber dado un par de cursos en sucursales del conurbano, me toca como destino mi primer sucursal del interior.


Cabe aclarar que he cambiado el nombre del pueblo y el de la ciudad cabecera por motivos que comprenderán cuando hayan terminado de leer el próximo post.


Cagazo en mano, más la valija y el porta traje, me subo al micro un domingo de febrero a la noche, rumbo a Coronel Rampuglia ciudad ubicada al norte de Santa Fé. Una vez allí, debía hacer trasbordo para llegar al pueblo de Sarampa.


Llegado a la terminal de Cnel. Rampuglia, pido en la boletería un pasaje a Sarampa. Me indican que lo sacase directamente sobre el micro que era ésequeestaahíestacionado.


Obediente, me dirijo al micro, subo , saludo (trato de no parecer ni un poquito porteño, como nos habían indicado).


-Buen día. Un pasaje a Sarampa, por favor.


-¿Y a qué va a Sarampa?– me descerrajó el conductor.


-Ehhh…-(golpe bajo al porteño infiltrado)-Voy a dar un curso al Banco Nación.


-¡Ah, sí! Lo deben estar esperando- Contestó el conductor con una alegría (juro que no era fingida) que denotaba aceptación.


Éramos tres pasajeros. Yo me quedé en el asiento de adelante porque era un viaje de unos 30 km. Y seguí la conversación intermitente con el conductor que una vez adentrados en la ruta que unía las dos localidades me hizo notar como un guía que muestra las particularidades de una región, que el camino estaba asfaltado de una sola mano.


Ahí me enteré de que la otra mitad del asfalto se la habían robado hace unos años. Lo que leen. A ver cómo lo explico: Supongamos que el asfalto de ambas manos tuviese un costo de 10 pesos. A la hora de ejecución de la obra, aparecieron sólo 5 de esos 10. Entonces decidieron en lugar de asfaltar ambas manos hasta la distancia que permitían esos 5 pesos, pavimentar sólo una mano, el total del recorrido original. Lo que demuestra que la creatividad argentina aplicada a la corrupción es inimaginable.


A la distancia, la experiencia me hizo detectar dos tipos típicos de pueblos, a saber:




Sarampa era un pueblo no oblongo. De esos con plaza central y todo lo importante alrededor de la plaza. Que en realidad eran dos plazas.


El micro me dejó en una punta de la plaza doble.


Debía buscar un hotel, higienizarme rápidamente, ponerme el traje y salir rápidamente hacia la sucursal.


Me encaminé en diagonal hacia el otro extremo de la plaza esperando que pasase alguien a quién consultarle por un hotel, no se advertía

ninguno alrededor de la plaza. Casi llegando al otro extremo de la plaza, me cruzo con una señora mayor a quien saludo y le pregunto si conocía algún hotel o lugar donde hospedarme.


La señora me corresponde el saludo, me indica el camino a seguir y antes de despedirse, me pregunta:


-Usted viene a dar el curso en el Banco?

Le contesté que sí y me despedí, rumbo al hotel, preguntándome cómo esa señora sabía quien era. Era imposible que se hubiese cruzado con el conductor del micro… ¡Cosa e´mandinga!




Mañana, la segunda parte.



Mi prócer preferido


Mariano Moreno nació en Buenos Aires el 23 de septiembre de 1778. Me dieron ganas de conocer algo más de su vida y me fui a la página de Felipe Pigna.

Cuenta Pigna que "...Moreno no fue protagonista de la Semana de Mayo. No se lo escuchó como a Castelli en el famoso Cabildo del 22, ni anduvo por la plaza con los chisperos de French y Beruti. Su protagonismo comenzó el 25 de mayo de 1810, al asumir las Secretarías de Guerra y Gobierno de la Primera Junta...."

"...Creó la biblioteca pública y el órgano oficial del gobierno revolucionario, La Gazeta, dirigida por el propio Moreno, que decía en uno de sus primeros números: "El pueblo no debe contentarse con que sus jefes obren bien; él debe aspirar a que nunca puedan obrar mal. Seremos respetables a las naciones extranjeras, no por riquezas, que excitarán su codicia; no por el número de tropas, que en muchos años no podrán igualar las de Europa; lo seremos solamente cuando renazcan en nosotros las virtudes de un pueblo sobrio y laborioso"...".

En fin, los invito a conocer a Mariano Moreno, si hacen el esfuerzo de ubicarlo en el contexto de su época, terminarán admirándolo aun más.

Qué hombre.