
Podrá habernos desencantado con la obediencia debida, el punto final, quizás con el ostensible Felices Pascuas, con el pacto de Olivos.
Pero, pese a todo, creo que nos deja un buen hombre. Con todos sus aciertos y errores. Para algunos que en 1983 votamos por primera vez, para los que transitamos de casi adolescentes la noche de la más inmunda dictadura de todos los tiempos, Raúl Alfonsín fue nuestro primer presidente democrático y creo que la historia lo juzgará mejor que nosotros.
Al fin y al cabo su etapa no tenía que ser mucho más que la de transición. Quizás la angustia que siento en este momento no sea más que por la evocación de aquellos tiempos. Pero lo respeto. Y mi respeto, vale. No escribiré desde el respeto cuando otros desaparezcan. Que en paz descanse.
Pero, pese a todo, creo que nos deja un buen hombre. Con todos sus aciertos y errores. Para algunos que en 1983 votamos por primera vez, para los que transitamos de casi adolescentes la noche de la más inmunda dictadura de todos los tiempos, Raúl Alfonsín fue nuestro primer presidente democrático y creo que la historia lo juzgará mejor que nosotros.
Al fin y al cabo su etapa no tenía que ser mucho más que la de transición. Quizás la angustia que siento en este momento no sea más que por la evocación de aquellos tiempos. Pero lo respeto. Y mi respeto, vale. No escribiré desde el respeto cuando otros desaparezcan. Que en paz descanse.


